Israel ofrece al viajero una tierra de contrastes donde puede encontrar desde unas cálidas aguas en las que relajarse hasta amplios desiertos y vestigios del pasado: anfiteatros romanos, iglesias bizantinas, ciudades nabateas y de estilo árabe, así como castillos de cruzados. Su pequeño territorio alberga 13 lugares que han logrado la clasificación de Patrimonio para la Humanidad de la UNESCO. El primer reconocimiento fue para la ciudad vieja de Jerusalén allá por el año 1981 y los dos últimos se realizaron a mediados del año pasado, con la fe Bahai en Haifa y San Juan de Acre. Así, en la actualidad tiene la distinción las ciudades viejas de Jerusalén y Acre, Masada, la Ciudad Blanca de Tel Aviv, la Ruta del Incienso y restos nabateos – Mamshit, Avdat, Haluza y Shivta -, los tels bíblicos de Megiddo, Hazor y Beersheba y los Santuarios y Jardines Baha’i en Haifa y San Juan de Acre. Cualquiera de ellos es una buena razón para viajar a Israel ya que las diferentes peculiaridades que encierran los convierten en lugares singulares.
Tel Aviv, la ciudad sionista por excelencia, cumple este año cien años, ya que fue fundada en 1909 y ofrece al visitante numerosos hoteles en donde alojarse. Muchos de ellos al borde de su extensa playa que llega hasta la antigua ciudad de Jaffa a donde se puede acceder dando un agradable paseo. La cercana Jaffa merece una visita. Fundada según la leyenda por Jafet, hijo de Noé, en la actualidad es refugio de artistas que se han asentado allí por lo que conserva un aire bohemio y alberga una gran cantidad de galerías de arte. La zona denominada “Ciudad Blanca de Tel Aviv” es la que tiene la nominación Patrimonio de la Humanidad. Su arquitectura simboliza la síntesis de las tendencias arquitectónicas del Movimiento Moderno y su integración al medio local. Los edificios de la Ciudad Blanca son uno de los últimos atractivos de Tel Aviv que se pueden ver en Dizengoff, el bulevar Rothschild y calles anexas.
Jerusalén, es una visita obligada aunque no sea creyente ni practique religión alguna.
Se encuentra a tan solo 60 kilómetros de Tel Aviv pero no tiene nada que ver con ésta. Su vieja ciudad encierra todavía en sus muros un verdadero mosaico de culturas y en pocos centenares de metros concentra los lugares sagrados de las tres principales religiones monoteístas: El Muro de las Lamentaciones, la mezquita de Omar y El Santo Sepulcro. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1981.
La fortaleza de Masada está también relativamente cerca de cualquiera de las anteriores ciudades y puede ir a visitarla en un día que puede acabar con un baño en el Mar Muerto. Masada construida por Herodes El Grande se considera un testimonio extraordinario de toda una villa romana y se alza sobre la orilla derecha del Mar Muerto. El Parque Nacional de Masada, en continua investigación como respuesta a su condición de Patrimonio Mundial, cuenta con un innovador y moderno museo que muestra algunos de los más preciosos hallazgos de sus excavaciones. Masada no es solamente un sitio de gran interés arqueológico sino, sobre todo, un lugar simbólico para la cultura nacional de Israel, de heroica resistencia al invasor.
San Juan de Acre (en Israel verá escrito Akko en la mayoría de las señales) es una maravillosa ciudad de estilo arquitectónico otomano, circundado por los muros levantados por los cruzados que encierra entre sus calles que conservan intacto el misterio del Oriente Arabe, palacetes de los cruzados, maravillosos jardines y también la mezquita de Jazzar Baja. El santuario de Baha'u'llah, rodeado de jardines y situado cerca de la Ciudad Vieja de Acre, ha sido además de esta ciudad, declarado Patrimonio de la UNESCO, y atrae anualmente a miles de turistas.
| |
Haifa, una ciudad situada entre el mar y el Monte Carmelo, es el puerto comercial y turístico más importante de Israel y encierra varios lugares considerados Patrimonio de la Humanidad. En el panorama de Haifa destaca la cúpula dorada del templo Baha’i, que surge majestuosa en medio de un lujoso jardín persa. Rodeada por inmaculados jardines simétricos distribuidos en 18 terrazas, que descienden sobre el Monte Carmelo hacia la Colonia Alemana la cúpula es sin lugar a duda la imagen más conocida de Haifa, que atrae medio millón de turistas anuales. Las tumbas de Baha'u'llah y Ba (fundadores de esta religión), representan los primeros sitios del Patrimonio de la UNESCO conectados con una tradición religiosa nacida en los tiempos modernos. Los bellos jardines y santuarios son lugar de peregrinación, no sólo para los 5 millones de fieles Baha’i, sino también para los cientos de miles de turistas.
Dos rutas a seguir
La Ruta del Incienso y ciudades Nabateas (Mamshit, Avdat, Haluza y Shivta) es parte de las 1.500 millas de la larga ruta comercial desde Arabia hasta su salida al mar en el Mediterráneo, cruzando Israel por el desierto del Negev. Se construyeron hace dos milenios atrás y las caravanas no sólo llevaban preciadas especias, sino que facilitaron un rico intercambio cultural. La agricultura que se desarrolló a lo largo del camino muestra cómo un pueblo - entonces y ahora - podría convertir un medio hostil en un próspero desierto. |
| Y, por último, la UNESCO ha determinado que los Tels Bíblicos de Megiddo, Hazor y Beersheba son también testimonio de los intercambios culturales a lo largo de las principales carreteras antiguas. Sus intrincados sistemas de abastecimiento de agua, que se ponen de manifiesto durante la visita, muestran el ingenio y la cooperación de las comunidades antiguas. Los lugares, con sus palacios, murallas y almacenes, también son testigos de grandes civilizaciones antiguas pudiendo constatar el saber y fidelidad de la narrativa bíblica.
Como colofón a un viaje de norte a sur, de este a oeste por Israel, dejando atrás monumentos, arquitecturas y paisajes singulares, vaya a descansar unos días a Eliat (a 35 minutos de avión desde Tel Aviv). Está en el punto más meridional de Israel, en el golfo de Akaba. Aunque sigue siendo una importante instalación portuaria en el Mar Rojo, desde hace bastantes años se ha convertido también en una atractiva ciudad turística que hace las delicias de los amantes de submarinismo y del snorkel, atraídos por sus arrecifes de corales. Un paraíso submarino que podrán ver, si no quieren zambullirse en sus aguas, gracias al célebre observatorio subacuático, que tiene una torre sumergida de siete metros, desde la que pueden contemplar el mundo submarino y comer en su restaurante mientras lo divisan.
Para mayor información, contacte con la Oficina Nacional Israelí de Turismo para España y Portugal – Teléfono 91 594 32 11 – israel@turisrael.com - www.turisrael.com. |