Número 14 - 7 de abril de 2010 - www.hispanoisraeli.com - Números Anteriores
DESARROLLAN UN BIOFERTILIZANTE QUE REGENERA LOS SUELOS EMPOBRECIDOS POR LA AGRICULTURA INTENSIVA

Los suelos empobrecidos por la agricultura intensiva pueden regenerarse con un nuevo biofertilizante integrado por componentes totalmente ecológicos y que ha sido desarrollado por técnicos de una empresa murciana que se integra en el Centro Europeo de Empresas e Innovación de Murcia (CEEIM). El producto se está usando ya en todas las comunidades autónomas de la mitad Sur de España y está en fase de lanzamiento en América -a través de Argentina y México- y en Europa. Los promotores del nuevo biofertilizante están buscando inversores para hacer frente a estos nuevos retos.

La empresa, que asume el desarrollo, producción y comercialización de biofertilizantes, ha comenzado su andadura con un producto denominado Mycogrowth que consiste en un novedoso biopreparado de hongos formadores de micorrizas que regenera los suelos agrícolas empobrecidos por la producción intensiva, sobre todo aquellos con alto contenido de salinidad. El nuevo fertilizante es el resultado de más de 20 años de investigación.

La característica más innovadora del nuevo fertilizante se encuentra en su forma de uso, ya que se mezcla con el agua para su distribución directa a los cultivos en regadío con sistemas tecnológicos avanzados (fertirriego), frente a los que hasta ahora se utilizaban cuya aplicación debía ser realizada de forma manual y planta por planta. A esta novedad se une que es un producto biológico, respetuoso con el medio ambiente, reduce en un 40% el uso de fertilizantes químicos, incrementa el rendimiento agrícola y ahorra un 5% en consumo de agua.

 

CIENTÍFICOS ESPAÑOLES INYECTAN DIÓXIDO DE CARBONO EN LOS INVERNADEROS PARA AUMENTAR LA PRODUCCIÓN DE LAS COSECHAS

 

El dióxido de carbono inyectado en los invernaderos aumenta el rendimiento de los cultivos. Esto, que no es más que una perogrullada para un escolar, que sabe que las plantas utilizan el CO2 para realizar la fotosíntesis y expulsar oxígeno, se ha convertido en la base de un experimento científico que ha conseguido aumentar la producción de las cosechas en los invernaderos de El Ejido (Almería). La existencia de un sector altamente tecnificado (la campaña 2008-2009 generó una producción por valor de 1.321 millones euros, el 56% exportado) hace que los agricultores, empresarios en todos los sentidos, no teman a la innovación. El mar de invernaderos de Almería es el lugar perfecto para usar el CO2. Con 26.500 hectáreas bajo plástico, las necesidades de CO2 son potencialmente enormes.

La experiencia comenzó de la mano de la consultora especializada Besel que hizo los primeros estudios para Endesa, en un proyecto financiado por el Gobierno. La idea era hallar una forma de usar allí el CO2 que emite la central térmica de carbón de Carboneras, a unos 100 kilómetros de El Ejido. "Cuando les contamos a los agricultores las ventajas del CO2, al principio les sonaba a ciencia ficción", recuerda Carlos Reparaz, director del Departamento de Medio Ambiente de Besel, en la sede de la empresa a las afueras de Madrid. Pero cuando las ventajas llegaron a todos los rincones, los dueños de los invernaderos quisieron que les construyeran un tubo desde la chimenea de Carboneras, algo que resultó demasiado caro.

Manuel Tallón, técnico de la empresa Hortichuelas, conoce de primera mano las ventajas del gas. "Si se quiere dar utilidad al CO2, este es un buen lugar. Es bueno para el campo porque muchas veces en los invernaderos la falta de CO2 es lo que limita el crecimiento", explica en El Toyo (Almería), donde la empresa para la que trabaja tiene uno de los invernaderos más tecnificados de España. Un tanque de propano sirve para calentar el invernadero las noches en que la temperatura baja por debajo de los 10 grados centígrados. Otro tanque de CO2 líquido libera el gas durante el día para favorecer la fotosíntesis.

CREAN UNA HORCHATA BIOSALUDABLE SIMILAR A LOS ALIMENTOS LÁCTEOS CON BÍFIDUS

 

La alimentación sana unió a dos científicos, Gaspar Pérez y José Luis Galán, en un proyecto de laboratorio que ha dado el salto al mundo empresarial y que aspira a salir de las fronteras españolas: Alimentos Funcionales de Origen Tradicional SL (AFT), cuyo principal activo es una horchata con propiedades de los lácteos.

“Nuestra primera línea de productos está fabricada con horchata de chufa fermentada por un proceso similar al del yogur, con bacterias lácticas y probióticos. Son 100% de origen vegetal, ricos en antioxidantes, con certificación de producción ecológica y sin aditivos artificiales”, explica José Luis Galán.

La idea se gestó en un laboratorio de bacterias lácticas y probióticas del Instituto de Agroquímica y Tecnología de los Alimentos (IATA), se fabrica en un módulo industrial del CEEI de Valencia y va a comenzar a comercializarse en superficies especializadas en alimentación sana y funcional de Valencia y Cataluña.